Historia
30 de ago de 2026
Trump celebra el acuerdo petrolero con Venezuela como una victoria, mientras sus críticos advierten de una apropiación de recursos por parte de EE. UU.
La administración promete gasolina más barata, inversión y recuperación para Venezuela mediante el control mayoritario de EE. UU. sobre vastas reservas de petróleo. Los críticos ven un acuerdo opaco posterior a la intervención que corre el riesgo de repetir la historia de despojo del país.
La administración Trump presenta un amplio acuerdo petrolero con Venezuela como un avance económico, pero su promesa de gasolina más barata se basa en términos que siguen sin revelarse en gran medida y en un acuerdo que, según sus críticos, se parece menos a una asociación que a una apropiación.
El presidente Donald Trump afirma que Estados Unidos obtendrá el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de las reservas probadas de Venezuela, calificándolo de “EL MAYOR ACUERDO PETROLERO DE LA HISTORIA MUNDIAL” e insistiendo en que se realiza “sin costo alguno para el contribuyente estadounidense”.1 La administración sostiene que el aumento de la producción podría reponer los suministros energéticos de EE. UU., reducir los precios en los surtidores y atraer casi 100.000 millones de dólares en inversión privada a Venezuela.
Ese argumento también es respaldado por el secretario de Estado Marco Rubio, quien calificó el acuerdo de “una enorme victoria tanto para el pueblo estadounidense como para el venezolano”.
2 La cobertura conservadora presenta de manera similar el acuerdo como una respuesta estratégica a los altos costos energéticos, haciendo hincapié en el acceso a largo plazo para las empresas estadounidenses y en la posibilidad de reactivar una industria paralizada por las sanciones, la falta de inversión y el deterioro de la infraestructura.3
La interpretación contrapuesta es mucho menos celebratoria. Según se informa, el acuerdo otorga a una empresa conjunta privada una concesión de 100 años, con el gobierno de EE. UU. controlando el 55 % mediante participación accionaria y acceso al petróleo al costo. Sin embargo, no se han revelado las empresas involucradas, los yacimientos cubiertos ni el mecanismo preciso del control estadounidense.1 El gobierno interino de Venezuela afirma que el acuerdo podría generar más de 209.000 millones de dólares en ingresos fiscales, pero esa promesa es difícil de evaluar sin términos transparentes.
Las figuras de la oposición venezolana también objetan el contexto político: el acuerdo sigue a la captura militar de Nicolás Maduro por parte de EE. UU. y al intento de Washington de reconfigurar el sector energético venezolano. Una figura de la oposición lo describió como “una apropiación de tierras, una apropiación masiva de tierras” y como “unos Estados Unidos rapaces y mafiosos”.4
Ambas partes coinciden en que las reservas de Venezuela podrían transformar su economía. La disputa gira en torno a quién controlará esa transformación y a si los beneficios prometidos justifican un acuerdo cuya magnitud está más clara que sus salvaguardias.