Historia
13 de sep de 2026
La casa de la infancia de Trump se vende por casi 2 millones de dólares tras caer en el abandono
La antigua casa de Donald Trump en Queens se vendió por unos 1,93 millones de dólares después de una costosa renovación, reavivando el interés por una propiedad cuya historia reciente incluyó abandono, moho y gatos asilvestrados.
La venta de la casa de la infancia de Donald Trump se presenta como una historia de éxito multimillonaria, pero el camino de la propiedad hasta alcanzar ese precio estuvo marcado por el abandono, la especulación y una costosa restauración.
La casa de estilo Tudor y cinco dormitorios, ubicada en Jamaica Estates, se vendió por aproximadamente 1,93 millones de dólares después de que el promotor Tommy Lin la comprara por 835.000 dólares y gastara unos 500.000 dólares en renovar el interior. La renovación sustituyó años de deterioro por una cocina de chef, suelos de espiga y baños de estilo spa. El relato describe que la casa se había deteriorado hasta convertirse en una «guarida de gatos infestada de moho» tras la rotura de una tubería y un prolongado periodo de desocupación.1
Ese enfoque contrasta con el de la fuente conservadora, cuya presentación se resume por completo en el contundente titular «La casa de la infancia de Trump se vende por 2 millones de dólares».2 Esta pone el énfasis en la valoración anunciada, al tiempo que omite la costosa rehabilitación de la propiedad y su irregular historia reciente.
La venta también refleja la inusual prima asociada a la biografía de Trump. La residencia, construida por su padre en 1940, ha cambiado de manos en repetidas ocasiones, incluida una venta reportada por 2,14 millones de dólares poco después de que Trump se convirtiera en presidente en 2017. Más tarde se promocionó como un alquiler extravagante que incluía figuras de cartón, ejemplares de The Art of the Deal y una portada enmarcada de la revista People.1
Por tanto, las perspectivas contrapuestas coinciden en el hecho central —una transacción de aproximadamente 2 millones de dólares—, pero difieren en el énfasis. Una considera la venta la culminación de una espectacular revitalización física y de una volátil historia inmobiliaria; la otra la reduce a una medida clara del valor de mercado de la propiedad. Juntas, muestran cómo un activo vinculado a una celebridad puede ser a la vez una casa renovada y una pieza de marca de la era política.