Historia
16 de sep de 2026
Sanders y Bannon encuentran un terreno común en su batalla contra los oligarcas tecnológicos de la IA
Bernie Sanders y Steve Bannon unieron fuerzas en una conferencia a favor de los humanos para condenar el crecimiento sin control de la IA y la influencia de las grandes tecnológicas. Su alianza temporal revela preocupaciones económicas compartidas, pero no llega a constituir una asociación política más amplia.
La inteligencia artificial ha creado una inusual coincidencia política: un senador progresista y un exestratega de Trump advierten que la tecnología avanza más rápido que la supervisión democrática.
En la “Asamblea Pro-Human 2026” del martes, el senador Bernie Sanders y Steve Bannon presentaron un frente unido contra el rumbo del desarrollo de la IA. Sanders pronunció lo que el evento describió como una enérgica denuncia de la IA y del dominio de las principales empresas tecnológicas sobre decisiones con consecuencias sociales potencialmente de gran alcance. Bannon se hizo eco entonces del lenguaje de Sanders, convirtiendo la crítica a los “oligarcas” tecnológicos en un punto de acuerdo.1
La alianza es destacable precisamente porque es limitada. La crítica de Sanders tiene sus raíces en su oposición de larga data al poder corporativo concentrado y a la desigualdad económica, mientras que la política de Bannon surge de la derecha nacionalista y del movimiento de Trump. Por tanto, su objetivo común —las grandes tecnológicas— oculta proyectos políticos marcadamente diferentes.
La conferencia se mantuvo unida pese a los “desacuerdos notables sobre China”, lo que sugiere que la oposición a la expansión sin control de la IA puede tender un puente, pero no borrar, las diferencias más amplias entre ambos.1 La fuente no detalla esos desacuerdos, pero su existencia subraya los límites de la asociación: se trató de una convergencia táctica en torno a la regulación y al control humano, no de un realineamiento ideológico duradero.
Aun así, la imagen importa. La decisión de Bannon de seguir a Sanders y repetir su condena de los “oligarcas” tecnológicos muestra cómo la preocupación por la inteligencia artificial se está convirtiendo en un lenguaje transversal a los partidos. El acuerdo también refleja una creciente sospecha —compartida en sectores tanto de la izquierda como de la derecha— de que las empresas que construyen la tecnología ejercen demasiada influencia sobre las normas destinadas a regularla.
Por ahora, Sanders y Bannon coinciden en la advertencia, no necesariamente en la solución ni en la política que debería seguir.