Historia
20 de sep de 2026

Sheeran califica Gaza de «injustificable» mientras sus críticos dicen que su silencio ayudó a silenciar a Macklemore

Ed Sheeran condenó la devastación en Gaza y se disculpó ante sus fans de Filadelfia, pero los manifestantes y los partidarios de Macklemore dicen que su insistencia en que la decisión correspondió a los recintos y los promotores deja sin respuesta la cuestión central de la libertad de expresión.

El regreso de Ed Sheeran a Filadelfia expuso una contradicción en el centro de la controversia de Macklemore: condenó la catástrofe humanitaria en Gaza mientras defendía un sistema de giras acusado de castigar las expresiones propalestinas.

Sheeran se presentó como un participante involuntario en una disputa política. Dijo que la retirada de Macklemore fue decidida en última instancia por el promotor y los recintos, no por él, y se disculpó por las consecuencias. «He tenido que tomar y adoptar decisiones difíciles, y estoy cometiendo errores. Lo siento muchísimo, muchísimo. No quiero decepcionar a los fans».

Sin embargo, en el concierto Sheeran fue más allá de su habitual postura apolítica. Describió el ataque del 7 de octubre en Israel como horrible, pero dijo que las condiciones en Gaza eran «catastróficas e injustificables y desproporcionadas». También dijo que quería que la música ofreciera «unidad, no división» y «humanidad, no política».

Ese enfoque satisfizo a algunos fans, que consideraron que se estaba culpando a Sheeran por una decisión que escapaba a su control. Otros vieron la misma explicación como insuficiente. La interpretación liberal de la velada hizo hincapié en que se había acusado a Sheeran de no desafiar a los propietarios de los recintos, mientras que los manifestantes sostenían que negarse a intervenir era en sí mismo una decisión política. Un manifestante dijo: «Creo que todo el arte es político, y toda la música es política».

La postura de Macklemore fue más contundente: según argumentó, sus declaraciones propalestinas se habían mezclado con el odio hacia el pueblo judío, y «no existe una posición neutral entre el opresor y el oprimido». Esa es la división central. Sheeran hace hincapié en el equilibrio, la incertidumbre y las limitaciones institucionales; los partidarios de Macklemore ven la neutralidad como complicidad cuando un artista pierde una plataforma.

El concierto en sí no ofreció ninguna resolución. Manifestantes propalestinos se congregaron en el exterior, mientras que otros fans insistieron en que habían acudido únicamente por la música. Sheeran dijo que intentaba aprender y apoyar a las víctimas de ambos lados de la división, pero la cuestión de quién ejerció el poder sobre Macklemore seguía siendo objeto de disputa. Las informaciones también señalaron la afirmación de Sheeran de que el promotor tomó la decisión final, junto con las acusaciones de que Robert Kraft y los propietarios de los recintos presionaron a la gira.