Historia
21 de sep de 2026
Museos defienden el arte expoliado por los nazis mientras los herederos judíos impulsan una nueva batalla por la restitución
Los herederos judíos están utilizando nuevas leyes de California y federales para impugnar la posesión por parte de museos de obras de arte vinculadas a la persecución nazi. Las instituciones sostienen que las piezas les pertenecen legalmente y que son esenciales para preservar las pruebas históricas.
Los últimos litigios sobre obras de arte de la era nazi exponen un conflicto que no puede resolverse únicamente con los registros de propiedad: los herederos judíos buscan la restitución de obras incautadas en medio de la persecución, mientras los museos argumentan que el acceso público y la preservación histórica tienen ahora su propio peso moral.
Los herederos judíos y sus representantes presentaron dos casos en Los Ángeles el mismo día. La Federación Judía del Gran Los Ángeles solicita la devolución de Adán y Eva, de Lucas Cranach el Viejo, al Museo Norton Simon, mientras que las hijas de la sobreviviente del Holocausto y artista Dina Gottliebova Babbitt demandan la devolución de las acuarelas que fue obligada a crear en Auschwitz para Josef Mengele.1
La postura de los herederos se basa en la historia más amplia del expolio nazi: entre 1933 y 1945, el régimen confiscó más de 600.000 obras de arte a familias, coleccionistas y museos judíos. Marei von Saher, heredera del marchante de arte judío neerlandés Jacques Goudstikker, calificó la demanda como “un paso significativo hacia la justicia para los sobrevivientes del Holocausto y las víctimas de las atrocidades de la era nazi”.1 La federación afirma que los fondos obtenidos de cualquier recuperación apoyarían principalmente a unos 2.500 sobrevivientes del Holocausto en el área de Los Ángeles.
El Museo Norton Simon replica que su título de propiedad sobre las pinturas de Cranach fue confirmado unánimemente por un tribunal federal en 2018 y que la Corte Suprema de Estados Unidos decidió no intervenir al año siguiente. Afirma que las obras han estado expuestas públicamente durante casi cinco décadas y seguirán siendo accesibles.1
El museo de Auschwitz-Birkenau presenta una defensa diferente. Su portavoz afirma que las acuarelas de Babbitt no deberían catalogarse como arte expoliado por los nazis porque ella las creó bajo coacción y nunca fueron de su propiedad. El museo sostiene que se encuentran entre los pocos registros sobrevivientes de los experimentos de Mengele y que retirarlas causaría “un daño irreparable” al memorial y a la memoria de las víctimas.1
Los casos enfrentan, por tanto, el título legal con la restitución, y el trauma privado con la memoria institucional. Las nuevas leyes pueden reabrir las reclamaciones, pero no resuelven la cuestión más profunda de quién debería controlar los objetos creados o incautados mediante crímenes nazis.