Historia
6 de oct de 2026

Alito presenta Dobbs como una valiente defensa constitucional, mientras sus críticos ven a un tribunal bajo asedio

En raras entrevistas, el juez Samuel Alito defendió Dobbs, rechazó las motivaciones políticas y dijo que planea permanecer en la Corte Suprema, aunque reconoció que las amenazas y los ataques contra el poder judicial han alcanzado un nivel peligroso.

El juez conservador más decisivo de la Corte Suprema presenta la era posterior a Dobbs como una prueba del principio constitucional, pero su defensa también subraya hasta qué punto el fallo ha desestabilizado la confianza pública en el tribunal.

En entrevistas para promocionar su libro, el juez Samuel Alito defendió la decisión de 2022 que anuló Roe v. Wade como un acto de valentía judicial y no como una intervención política. Dijo que esperaba que el fallo enfureciera a quienes creen que el aborto está protegido constitucionalmente, pero calificó la filtración del borrador de la opinión de “totalmente sin precedentes en la historia del país”. Añadió que “de manera muy predecible convirtió a los cinco que formábamos la mayoría en objetivos de asesinato”.

Ese relato pone el énfasis en las amenazas contra los jueces y los riesgos de decidir casos divisivos. Alito describió la pandemia como una “prueba de resistencia” para los derechos constitucionales y advirtió que muchas personas habían estado dispuestas a rebajar las protecciones para la libertad de expresión y el ejercicio de la religión. El enfoque es institucional: según su versión, el tribunal afronta la presión de activistas y políticos mientras intenta aplicar principios jurídicos duraderos a nuevas disputas.

La entrevista con CBS ofreció un contraste político más amplio. Alito dijo que las críticas al tribunal se han vuelto bipartidistas y señaló los duros ataques de los presidentes Biden y Trump. Sin embargo, rechazó la idea de que los jueces formen parte de un movimiento político: “No formamos parte de ningún movimiento político y no intentamos promover ninguna agenda política”.

También dijo que había considerado retirarse, pero decidió que aún podía contribuir. “Es demasiado difícil predecir cuál será la situación política”, afirmó, rechazando el argumento de que un juez debería programar su retiro para preservar una mayoría ideológica determinada.

La tensión sigue sin resolverse: Alito presenta la independencia judicial como valentía bajo amenaza, mientras que la controversia en torno a Dobbs refleja un tribunal cuyas decisiones colocan cada vez más la autoridad constitucional —y la legitimidad— en el centro del conflicto político.