Historia
12 de oct de 2026
La victoria del Manchester City por 3-0 en Anfield silencia al público, pero no la polémica
El comienzo perfecto del City sobrevivió a un Anfield hostil y a la tarjeta roja de Ryan Gravenberch, pero la contundente victoria hizo poco por resolver el escándalo financiero que amenaza el futuro del club.
El Manchester City llegó a Anfield cargando con el peso de un veredicto de culpabilidad y se marchó con su récord perfecto en la liga intacto. El marcador de 3-0 zanjó el partido, pero no el debate sobre lo que significa el éxito del club en medio de su polémica por las acusaciones financieras.
Los aficionados del Liverpool trataron el partido como un ajuste de cuentas público, calificando al City de tramposo y exigiendo su descenso. Sin embargo, el esperado ambiente hostil nunca llegó a materializarse por completo: la hostilidad fue ruidosa, pero el City la absorbió y fue apagando gradualmente su fuerza. Como señaló un análisis, el partido capturó «la división en el corazón de esta temporada de la Premier League».1
En el campo, la diferencia decisiva llegó en el minuto 62, cuando el centrocampista del Liverpool Ryan Gravenberch fue expulsado por una segunda infracción sancionable con tarjeta. El entrenador del Liverpool, Andoni Iraola, argumentó que la primera tarjeta amarilla «nunca debió ser tarjeta amarilla»,2 insistiendo en que su equipo había sido superior antes de la expulsión. Su valoración ofrece la interpretación alternativa más clara del resultado: el City no fue simplemente irresistible, sino beneficiario de un punto de inflexión que dejó al Liverpool jugando con diez hombres.
La respuesta del City fue, no obstante, contundente. Jérémy Doku transformó el partido tras entrar al campo y ayudó a crear el gol inicial de Erling Haaland antes de marcar él mismo. Ryan Cherki completó la goleada con un gol que puso de relieve la superioridad técnica de los visitantes una vez que la resistencia del Liverpool se desmoronó. La actuación coincidió con una valoración más amplia: polémicas aparte, el City sigue siendo una amenaza real para la defensa del título del Arsenal.3
El entrenador Enzo Maresca presentó la victoria como una respuesta al ruido en torno al club: «Nuestro ruido consiste en ganar partidos de la manera en que lo hicimos hoy».2 Esa confianza es fundamental para la posición del City. Sus críticos ven una era manchada a la espera de un castigo; el City ve una apelación aún sin resolver y un equipo capaz de responder a las acusaciones sobre el terreno de juego. En Anfield, solo una de esas narrativas produjo tres puntos, pero ninguno de los dos bandos se marchó con la polémica resuelta.