Historia
21 de oct de 2026
La Corte Suprema deja a los acusados del 11 de septiembre ante la pena de muerte
La negativa de la Corte Suprema a bloquear la revocación de los acuerdos de declaración de culpabilidad por parte del Pentágono mantiene disponible la pena capital para Khalid Sheikh Mohammed y dos presuntos cómplices, prolongando un caso que lleva años sumido en un limbo legal.
La Corte Suprema ha dejado intacta la decisión del Pentágono de retirar los acuerdos de declaración de culpabilidad para tres presuntos implicados en el complot del 11 de septiembre, reabriendo la posibilidad de condenas a muerte en un caso ya marcado por demoras y controversias extraordinarias.
El fallo favorece la posición del Gobierno: Khalid Sheikh Mohammed, Mustafa al Hawsawi y Walid bin ‘Attash no recibirán la certeza de una cadena perpetua que habían negociado. Sus acuerdos habrían eliminado la pena de muerte a cambio de declaraciones de culpabilidad y condenas de cadena perpetua. En cambio, la negativa del tribunal a intervenir preserva la autoridad del Departamento de Defensa para revertir los acuerdos.
La interpretación conservadora presenta la decisión como una victoria directa del Pentágono. Describe a los acusados como «presuntos terroristas vinculados a los ataques del 11 de septiembre de 2001» y enfatiza que los acuerdos habrían dejado «la pena de muerte fuera de consideración»1. Desde esa perspectiva, el fallo restablece el castigo más severo disponible para los presuntos artífices de los ataques y rechaza un intento de obligar al Gobierno a cumplir un acuerdo alcanzado durante la administración Biden.
La preocupación opuesta tiene menos que ver con la simpatía hacia los acusados que con la conclusión jurídica. Los acuerdos de declaración de culpabilidad están diseñados para resolver casos intercambiando certeza por concesiones; deshacerlos después de su aceptación amenaza con prolongar procedimientos que ya se han extendido durante años. Por tanto, el fallo preserva la capacidad de negociación de los fiscales, pero al precio de una mayor incertidumbre sobre si el caso, largamente demorado, llegará alguna vez a una conclusión definitiva.
El material liberal proporcionado no aborda el caso de la Corte Suprema, lo que deja el contraste central más limitado de lo que sugiere el enfoque político: el Pentágono ha conseguido una victoria legal, mientras que los acusados —y las familias que esperan cerrar este capítulo— siguen atrapados en un caso capital sin resolver.