Historia
21 de oct de 2026

Actualizado el 22/10/2026

El ataque en Abyei profundiza la guerra de Sudán sobre quién debe rendir cuentas

El mortal ataque contra el mercado de Abyei ha agudizado las acusaciones contra el ejército sudanés, al tiempo que ha dejado al descubierto la escasez de pruebas verificadas de forma independiente. Ambos relatos ponen de relieve el creciente costo civil de la guerra de drones en Sudán.

El ataque denunciado contra un mercado en Abyei ha convertido un solo ataque con numerosas víctimas en una prueba más amplia de la rendición de cuentas en la guerra de Sudán. La disputa central no es si murieron civiles, sino quién ordenó el ataque y con qué grado de certeza puede extraerse esa conclusión.

Los dos relatos proporcionados coinciden en la magnitud de la tragedia: al menos 153 personas murieron en el mercado de Amiet. El relato más escueto informa sobre el número de muertos sin atribuir culpas, mientras que el informe detallado sitúa el ataque en el contexto del conflicto en expansión entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido. Su relato también subraya que la responsabilidad sigue siendo una acusación, no una conclusión verificada de forma independiente.

Funcionarios locales de Abyei y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Sudán del Sur culparon al ejército sudanés. Yohanna Akol Ngor, ministra interina de Información de la zona, declaró: «Hemos registrado 153 muertes», mientras acusaba al ejército sin presentar pruebas. Sudán del Sur dijo que había convocado al embajador de Sudán y exigido a Jartum que «se abstenga de cualquier acción que ponga en peligro la vida y los bienes de la población civil».

Sobre el terreno, la situación humanitaria es menos ambigua. Un testigo describió cinco explosiones, cuerpos quemados y heridas por metralla, mientras que Médicos Sin Fronteras dijo que más de 20 personas heridas llegaron al hospital Ameth Bek, incluidos pacientes en estado crítico y con quemaduras.

El ataque también encaja en un patrón más amplio: según informes, ataques recientes en Kordofán Occidental y Nyala mataron a decenas de personas más. Ese paralelismo refuerza la idea de que los civiles están soportando el creciente uso del poder aéreo en la guerra, pero no resuelve la atribución. Hasta que investigadores independientes establezcan quién llevó a cabo el ataque de Abyei, los relatos enfrentados seguirán llenando el vacío probatorio.