Historia
23 de oct de 2026
Los estudiantes de Serbia convierten una manifestación masiva en un desafío directo a Vučić
La enorme afluencia en Belgrado ha transformado las protestas estudiantiles de Serbia en la prueba electoral más seria para el partido gobernante en años, mientras Aleksandar Vučić presenta el movimiento como una amenaza para la estabilidad del Estado.
La manifestación final de Belgrado antes de las elecciones ha convertido la prolongada revuelta estudiantil de Serbia en una disputa tajante sobre el rumbo del país: un movimiento opositor que promete romper con un sistema político arraigado frente a un presidente que insta a los votantes a defender al Estado de lo que él califica como un ataque respaldado desde el exterior.
La magnitud de la movilización fue la señal más clara del desafío planteado por los estudiantes. Una fuente conservadora describió el acto como una multitud «enorme» en la manifestación final del movimiento antes de las elecciones, haciendo hincapié en su tamaño y ofreciendo poca interpretación política.1 La fuente liberal, citando al Archivo de Reuniones Públicas, calculó la asistencia en aproximadamente 150.000 personas y presentó la marcha como un intento de poner fin a más de 14 años de gobierno del Partido Progresista Serbio de Aleksandar Vučić.2
Las dos perspectivas divergen sobre todo en lo que representa la concentración. Para sus simpatizantes, la Lista Estudiantil es un movimiento anticorrupción sin líder, nacido del derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad en 2024, que causó la muerte de 16 personas y desencadenó acusaciones de negligencia oficial y corrupción. Sus candidatos, muchos de ellos procedentes del mundo académico y ajenos a la política establecida, afirman que ofrecen una ruptura con un sistema que antepone los intereses partidistas a la rendición de cuentas pública.
La interpretación de Vučić es fundamentalmente distinta. Al dirigirse a sus propios seguidores, les instó a «derrotarlos decisivamente», presentando a los estudiantes no como reformistas, sino como adversarios que buscan desestabilizar Serbia. La fuente liberal también recoge advertencias de organizaciones de la sociedad civil según las cuales la intimidación, las detenciones y el uso indebido de los recursos estatales han socavado las condiciones para una votación libre y justa.2
Ese contraste hace que las elecciones del domingo tengan consecuencias inusualmente importantes. Los estudiantes han convertido el dolor y la indignación anticorrupción en una candidatura parlamentaria, pero Serbia carece de sondeos independientes fiables. La manifestación demuestra que cuentan con impulso; no garantiza la victoria. Lo que está claro es que Vučić se enfrenta ahora a un movimiento capaz de llenar las calles y de obligar a su Gobierno a responder por el sistema que ha construido.