Historia
24 de oct de 2026

La masacre en una iglesia de Jordania expone la confusión en torno a un ataque que aún deja muchas preguntas sin respuesta

Un tiroteo durante un funeral en Karak mató a siete personas, pero las cifras contradictorias de heridos y las preguntas sin respuesta sobre los atacantes han intensificado el escrutinio de la respuesta de seguridad de Jordania.

Un funeral destinado a honrar a los muertos se convirtió en el escenario de otra matanza masiva en Jordania, transformando un lugar de duelo en un objetivo y dejando a las autoridades con dificultades para explicar quién fue responsable.

Hombres armados abrieron fuego en una iglesia ortodoxa griega de Karak, a unos 180 km al sur de Amán. Ambas versiones coinciden en que murieron siete personas, pero difieren en el número de heridos: un informe sitúa la cifra en 34, mientras que otro habla de 40. La discrepancia subraya lo poco claro que sigue siendo el panorama inicial.

La versión más detallada describe unas imágenes que parecen mostrar a dos hombres con pistolas acercándose a la iglesia, seguidos de un tercero que llevaba un rifle semiautomático. Al parecer, un video grabado por un testigo mostró cristales rotos y sangre dentro del edificio. Un doliente, Dorgham Halasa, recordó que «se desató un intenso tiroteo 15 minutos después de que comenzara el funeral», lo que provocó el pánico entre quienes se encontraban dentro.

Las autoridades han condenado el ataque, pero han ofrecido pocos detalles concretos. El Gobierno dijo que el ataque fue perpetrado por «atacantes desconocidos» y que las investigaciones seguían adelante, sin decir si los sospechosos habían sido detenidos o abatidos. El primer ministro, Jafar Hassan, atribuyó la violencia a la ideología terrorista y al «extremismo ciego», mientras que el rey Abdalá II prometió «las penas más severas».

El ataque también reaviva los recuerdos de la violencia de 2016 en Karak, cuando hombres armados mataron a 10 personas, incluidos siete agentes de policía. Jordania ha declarado tres días de luto, y líderes regionales y las Naciones Unidas condenaron el tiroteo. Sin embargo, las preguntas sin resolver —especialmente la identidad de los atacantes, el móvil y el número exacto de víctimas— siguen siendo tan importantes como las promesas oficiales de rendición de cuentas.